Uso excesivo e incontrolable de Internet que interfiere negativamente con la vida diaria de la persona afectada o de sus allegados.
En teoría un adicto o adicta a Internet podría volcar su obsesión/compulsión en cualquier actividad online, bien sea solitaria o en interacción con otros usuarios. Las actividades que suelen ser más problemáticas, que pueden producir comportamientos más compulsivos online, son las que tienen que ver con el sexo, las compras y el juego (remunerado o no).
Adicción a Internet en general, adicción al cibersexo, adicción a los juegos online, adicción a lob blogs, adicción a las redes sociales, adicción a las compras online, adicción a las subastas online, adicción al chat, etc. Puedes leer más sobre cada tipo en nuestra sección de clases de ciberadicción.
Los problemas que pueden acarrear (y que se pueden emplear para detectar el problema) incluyen repercusiones de tipo social y personal: problemas conyugales, pérdida de empleo o deterioro del rendimiento escolar, problemas alimenticios, ansiedad, empleo como vía de escape de la realidad, depresión, aislamiento personal, déficit de atención, escaso control de las pulsiones, pérdida de habilidades sociales, pérdida del sentido del tiempo, síndrome de abstinencia, necesidad de dosis cada vez mayores, etc.
Algunos estudios cifran entre el 5 y el 10% los internautas que podrían estar afectados, con tasas aún mayores entre la población juvenil de ciertas zonas de Asia.